Escorpio
Guerrero soy, y de la batalla emerjo triunfante
Escorpio nos lleva a las profundidades. Es una energía de transformación, purificación y liberación de los apegos y ataduras que mantienen a la personalidad ligada a la forma y a la materia.
A lo largo de nuestra vida vamos construyendo una identidad alrededor de aquello que nos da seguridad: nuestras posesiones, nuestros vínculos, nuestras certezas, nuestras experiencias físicas, emocionales y mentales, nuestras ideas acerca de quiénes somos y de cómo debería ser nuestra vida. Todo ello cumple una función, pero llega un momento en el camino en que aquello que alguna vez nos sostuvo puede comenzar a limitarnos. Lo que nos daba seguridad puede transformarse en una cárcel para el alma.
Escorpio nos enfrenta precisamente con ese momento.
Por eso su energía está asociada a una muerte: no necesariamente una muerte física, sino la muerte de aspectos del ego que ya no pueden acompañar el movimiento del alma. Estructuras, identificaciones, deseos, necesidades y apegos profundamente arraigados necesitan ser vistos, atravesados y finalmente transmutados.
Y esto puede ser doloroso porque hay apego. Hay algo que la personalidad quiere conservar porque allí encontró comodidad, pertenencia o seguridad. Pero Escorpio pone esa seguridad a prueba. Nos lleva hacia nuestro mundo emocional más profundo, hacia nuestros instintos, deseos y apetencias, para revelar aquello que todavía condiciona nuestra libertad interior.
Las batallas que aparecen durante este período pueden comprenderse entonces como oportunidades de purificación. La vida pone en tensión aquello a lo que estamos aferrados para que podamos reconocerlo, atravesarlo y liberar el camino.
Este mismo proceso puede observarse a nivel colectivo. Como humanidad también hemos construido estructuras, ideales, fantasías, formas de organización y visiones de futuro que en algún momento pudieron servirnos, pero que necesitan ser transformadas, destruidas, integradas o compostadas para que algo nuevo pueda surgir.
Escorpio es ese momento del proceso: todavía no es la elevación. Antes de elevarnos es necesario descender. Antes de que el alma pueda expresar plenamente su luz, hay algo que debe ser purgado, entregado y transformado.
Por eso su nota clave es: Guerrero soy y de la batalla salgo triunfante.
La verdadera batalla es interior. Es la tensión entre la personalidad que se aferra a la forma y el alma que busca liberarla y ponerla a su servicio.El triunfo de Escorpio no consiste en destruir la materia, sino en conquistar aquello que nos condiciona para que la materia pueda convertirse en vehículo de expresión del espíritu.
Es el triunfo del alma sobre aquello que impedía su plena manifestación.
