Virgo
Yo soy la Madre y el niño, yo Dios, soy Materia
Virgo nos trae la oporutnidad de reflexionar y meditar sobre el servicio como base de la fuerza evolutiva del planeta.
El servicio es la colaboración y participación consciente en los asuntos del mundo desde el centro verdadero de uno mismo. Es ser y estar en el mundo cada vez más bajo los dictados del alma y menos bajo las demandas de la personalidad. Es decir, la contribución hacia el mundo no es con fines egoicos del bien y el éxito exclusivamente personal, sino abrirnos a la consciencia de cómo nuestros pensamientos, emociones y acciones impactan necesariamente en el resto del mundo. Ya no importa únicamente el bienestar personal sino que la consciencia se expande para comprender que, siendo uno con el alma y con la expresión del corazón en el mundo de las cosas, de la materia, estás sirviendo al mundo. Sos útil. Tu presencia, emociones, pensamiento, acciones, contibuye al bienestar mayor.
Así, al reflejar la energía del alma en cada aspecto de la vida diaria, no sólo se transforma el entorno, sino que se actúa como agente transmutador en el corazón de la humanidad. En su verdadero sentido, el servicio es un efecto espontáneo del control del alma, basado en el amor a la humanidad. El amor y el servicio son cualidades inseparables de la vida del alma y del esfuerzo que ella realiza para expresarse más perfectamente a través de la forma de la personalidad. En Virgo podemos desarrollar esta manifestación de amor como correcta relación, y el servicio como un atributo del amor.
